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martes, 14 de octubre de 2008

= A VECES LOS PASEOS NO SON TRANQUILOS




Hoy había cola en el cine. No me gustan las colas. No me ha entusiasmado lo visto. Voy más al teatro que al cine, disfruto más (a veces). El cine lo veo en casa. El teatro lo escribo en casa. Mañana sin falta vuelvo a empezar el carajo, ya está bien. Unas horas con mis sobrinas están muy bien, me gustan. Me hablan, me preocupan, se preocupan. No saben todo de mí. No me importaría contar pero quiero que me cuenten ellas. Desde Roma me siguen reafirmando mi decisión última y consecuencia de todo esto que estoy viviendo, sufriendo, disfrutando. Amo a las mujeres de la técnica, me aman. Lo sé. Donde antes estaban las ovejas para convertirlas en industria hoy paseo con gusto. Ahora es museo alegre entre rocas antiguas. Ha llovido y nos refugiamos en el observatorio de las plumas. Allí estaban también una pareja de América del sur con niño. Mientras esperábamos a que la lluvia nos permitiera seguir nuestro paseo, la mujer del sur ha discutido con su acompañante también del sur. El niño ha llorado. Todos nos hemos asustado. Ella nos ha pedido que la lleváramos al pueblo, él lo ha impedido. ¿Qué hacemos?. Hemos dado una solución intermedia. Para evitar que el niño asista a su discusión nos han permitido que nos lo llevemos de allí. Les esperemos fuera, en el bar del museo. Hemos esperado y esperado. 1, 2, 3 y 4 horas. Tenían que cerrar el bar y los padres del sur no han llegado. Pero si ha llegado la policía y se han llevado al niño. A veces los paseos no son tranquilos. 

martes, 7 de octubre de 2008

= el borracho, los pobres, el tocino y la morcilla



La crisis además de ruin e inmoral es pesada. El miedo es libre pero no le gusta la libertad. Ahora toca hablar de pobres y me encuentro a un tipo sentado en un banco y con dos latas de cerveza gritando contra los pobreza, contra el fútbol y los toros. Es un discurso de borracho comprometido y antiglobalización. Me gusta. Le escucho. Me gustaría saber más. Recuerdo a la madre del líder de los anti, que buena tarde, que sabia mujer, que agradable paseo por el puerto de Nantes. He comido con amigos-socios de proyectos que me ilusionan. Hay una nave factoría, hay dos luchas con testimonio protesta, algo para enfermos sin memoria, y garbanzos. Entre el tocino y la morcilla se cuela una pareja aburrida. ¡Cuantas!. Juego con la nueva vida y me gusta. Se pasan rápido los días y nunca sé si eso es bueno o malo es. Sigo recibiendo palabras con sentido positivo, con sentido reconocimiento. Por si acaso lo vuelvo a escribir: no lo habré hecho tan mal. No es suficiente. No es suficiente. Se me olvidaban los zapatos. Son los últimos en pisar el suelo de la raíz y los primeros en tocar tierra extraña. Siempre me han durado mucho los zapatos ¿significará algo? Estoy un poco harto de creer que todo significa algo. Que tontería. Lleva varios días sonando el teléfono de casa y nadie responde.¿Será como aquella vez? Hace años alguien llamó. ¿Diga?. Silencio. ¿Hola? Hola (voz tímida y nerviosa). ¿Quién eres?. No me conoces. ¿Qué quieres?. Conocerte. ¿Quién te ha dado mi número de teléfono?. Nadie, una vez me equivoqué al marcar y escuché tu voz en el contestador. ¿Y?. Me gustaría verte, pero me da mucha vergüenza. Y nos conocimos. Pero no salió bien. ¿Será lo mismo ahora?. Ojalá. Me gusta este secretismo. Me entretiene.