



Estoy escribiendo por disciplina. Desde hace días hago cosas por obligación y no por devoción, ¡vaya novedad!. El 99 % de la gente seguro que también, yo era la excepción. Hasta hace unos meses no sabía muy bien lo que era la otra vida real, ahora no sólo lo sé sino que además no me está gustando mucho. Por ejemplo nunca he sabido bien lo que era la cuesta de enero, ahora sí. Cada mañana tengo que ponerme a escalar este enero maldito que además de estar alto parece cada vez más inclinado y tengo la sensación de que encima me voy a pegar una hostia cuando esté llegando y tendré que volver a iniciar la subida. En cada peldaño, roto, me detengo a pensar más que a subir y todo lo que pienso es todo menos bueno, y es duro, en definitiva es real. Tengo la sensación de haber tardado todos estos años en llegar a la madurez y resulta que la madurez era esto. Me vuelvo para atrás, no me gusta, pero no puedo.
Y por si fuera poco la vida alrededor continua como si nada. Si fuera fácil, si fuera posible, si tuviera cojones, volvería a empezar en otra dimensión totalmente diferente. O en mitad del campo desierto o en mitad de la ciudad más poblada del mundo. Y tal vez no sea tan difícil como me parece, he hecho cosas más complicadas, pero es que ahora todo me parece mucho más duro, y tal vez no lo sea pero a mí ahora me cuesta hasta cerrar los ojos porque se que al abrirlos voy a ver lo mismo. ¡Joder!.
Ayer estuve por disciplina (ahora todo lo hago por disciplina,hasta levantarme) desde las 4 hasta las 11 pasando el bruto del vídeo al ordenador para empezar el montaje. Me acompaño el realizador y cámara. Era por disciplina y lo aguanté. ¿Tendré que empezar a aguantarme más cosas?. Me he dado cuenta de que soy un poco cobarde, y yo y los demás pensábamos que no.
Anoche vi en la tv la entrega de los Globos de Oro y vi a un Mickey Rourke resucitado de su olvido ganando el premio al mejor actor (The Wrestler, el luchador) y dando las gracias a sus perros porque cuando uno está solo, dijo, los perros permanecen siempre con uno, pase lo que pase. Y yo miré a mi perro que siempre me está sonriendo, aunque no sepa sonreír, y le dije gracias Remo, tú si que sabes. Me jode comparar mi situación con la de Mickey Rourke y me jode caer en la puta trampa de creer que soy el culpable, encima eso. ¿Cómo puede alguien conseguir que me crea una puta mierda, que pierda la autoestima, que me olvide de las ilusiones, que me quite las ganas, que mande todo a tomar por culo después de todo lo que he conseguido?.
También he visto Gomorra y a ellos les vale más una pistola que una conversación. Después de todo la vida sigue al margen de uno.
Un día cuando tenía 16 años me propuse conseguir algo mediante métodos no muy amables. No salió, porque ni siquiera lo intenté. Y siempre me he reprochado no haberlo intentado al menos. En el fondo soy gilipollasmente bueno y lo que me pasa me pasa por eso.
(Hoy no cuento más, ya sé que siempre termino con una historia, verdad o no, pero como estoy escribiendo por obligación ya no escribo más, no disfruto).